CONVIVENCIA

La actividad del Centro se centra en la Educación de los alumnos a través del proceso de enseñanza aprendizaje. Ese objetivo demanda un ambiente de trabajo ordenado, coherente y coordinado, y el esfuerzo inteligente de todos; la disciplina y la conciencia de perseguir un objetivo común son condiciones ineludibles para el aprendizaje. Por otra parte, ese clima ordenado no se logra sin la conjunción de esfuerzos hacia ciertos valores y el respeto de determinadas normas consensuadas por todos. La convivencia es, por tanto, la condición básica de la disciplina, como esta lo es del aprendizaje.

El Plan de Convivencia atenderá a regular las relaciones entre alumnos, las relaciones entre profesores, las de los profesores con los alumnos y viceversa y las de los padres con los profesores.

Nuestro Plan de Convivencia tiene en cuenta los Estatutos Europeos para los Centros Educativos democráticos sin violencia:

Todos los miembros de la comunidad educativa tienen derecho a un centro seguro y sin conflictos. Cada individuo tiene la responsabilidad de contribuir a la creación de un ambiente positivo que favorezca el aprendizaje y el desarrollo personal.

Todos tienen derecho a ser tratados y respetados por igual con independencia de sus características personales (sexo, raza, religión, etc.). Todos gozan de libertad de expresión sin riesgo de discriminación o represión. La comunidad educativa garantiza que todos sus miembros conocen sus derechos y responsabilidades.

­ Cada centro educativo democrático posee un órgano de toma de decisiones elegido democráticamente y compuesto por representantes de los estudiantes, profesores, padres y otros miembros de la comunidad educativa, según proceda. Todos los miembros de éste órgano tienen derecho de voto.

­ En un centro educativo democrático, los conflictos son resueltos en estrecha colaboración con todos los miembros de la comunidad educativa, de una manera constructiva y sin violencia. Todo centro educativo tiene personal y alumnos preparados para prevenir y solventar los conflictos a través de actuaciones de mediación y consenso.

Todo caso de violencia es investigado y tratado con la mayor prontitud posible, y es examinado con detenimiento, ya sean alumnos o cualesquiera otros miembros de la comunidad educativa los implicados.

El centro educativo forma parte de la comunidad local. La cooperación y el intercambio de información con otras entidades locales son esenciales para la prevención y la resolución de los problemas.

El Plan de Convivencia y Reglamento de Régimen Interno.

El Reglamento de Régimen Interno es una norma de carácter superior y más estable, o de mayor proyección temporal Plan de Convivencia que, asumiendo la orientación general del Reglamento, pretende concretar las normas y procedimientos para cada curso, sin perjuicio de que muchas de ellas puedan ser válidas también durante muchos años.

Respecto al ámbito de aplicación, ambos son plenamente aplicables y deben ser compatibles, prevaleciendo el Reglamento de Régimen Interno en caso de incompatibilidad o incoherencia entre ambos. Se acudirá al Plan de Convivencia como referencia inmediata en los asuntos ordinarios de la convivencia, sobre todo con una orientación preventiva y de corrección inmediata, sin perjuicio de que, sobre todo en actuaciones de corrección de conductas gravemente perjudiciales para la convivencia, se pueda aplicar directamente lo previsto en el Reglamento.

En todo caso, agotadas las posibilidades de organizar la convivencia, previstas en el Plan, habría que acudir a las que establecen las normas superiores: el Reglamento de Régimen Interno y el Decreto 115/2005 por el que se establecen los derechos y deberes de los alumnos y las normas de convivencia en los Centros. Asimismo se pueden consultar: Orden 20 de febrero 2006 (BORM) y Orden 4 de abril de 2006 sobre acoso escolar (BORM).

 

 

Conclusión

1. Nuestro Plan pretende la promoción y el cuidado de la paz y la convivencia, derivándose de su práctica su mismo aprendizaje. Así, la relación alumnos-profesores no es una relación entre iguales: sobre el profesorado descansa la responsabilidad de la enseñanza, dentro de Nuestro Centro, de normas y hábitos de convivencia saludables y que promuevan, en primera instancia, el bienestar de la Comunidad Educativa y el desarrollo madurativo del alumnado. Este, por su parte, lejos de ser un elemento receptor, pasivo, obviamente es activo en la Comunidad Educativa, por lo que su papel para la regulación de la Convivencia debe ser también tenido en cuenta.

2. Esta promoción se enmarca, necesariamente, en la cotidianidad diversa y enriquecedora. En ella aparecen los desacuerdos, los conflictos como elemento natural de la convivencia.

3. Al darse en un contexto estructurado y organizado (el Colegio), su primera manifestación es a través del Problema o Incidencia, de muy extensa casuística. Estos, normalmente, son tratados por profesores y alumnos primeramente (clase ordinaria) y, en segundo lugar, previo traslado al tutor, por éste en el grupo-clase (hora de tutoría), a fin de encontrar la solución más apropiada y formativa para el alumnado.

4. Cuando el incidente o problema no encuentra solución, resarcimiento, olvido, etc. en el contexto en donde se originó, así como que tampoco desaparecen las consecuencias que se derivaron del mismo, pasa entonces a la consideración de Conflicto. A veces, estos pueden presentarse de manera esporádica pero intensa, sin ser precedidos de problema alguno. En todo caso y con la dirección del Tutor, son tratados estos conflictos en el Aula (hora de tutoría), de cuyas conclusiones debe ser informada Jefatura de Estudios.

5. Paralelamente, tanto para incidencias como para conflictos, cualquier Profesor, en el ejercicio de su función educadora, habrá podido intervenir en los mismos, adoptando las medidas (sanciones, llamadas de atención, amonestaciones verbales o escritas, comunicaciones al Tutor, etc.) que hubiera visto convenientes y en cumplimiento del Reglamento de Régimen Interior. Debemos recordar que, a tenor de lo que se indica en el Plan de Convivencia, a partir de que un alumno acumule 3 amonestaciones escritas, podrá ser propuesto para expulsión del Centro por la Comisión de Convivencia.

6. De persistir el conflicto, añadiendo al mismo las características de gravedad, continuidad y generalización, éste sería tratado como Alteración del Comportamiento y, por tanto, visto en la Comisión de Convivencia (reunión específica), que adoptaría las medidas oportunas conforme al Reglamento de Régimen Interno y estudio del caso particular (Extracto de Plan de Convivencia del Centro)